INSTALACIONES AISLADAS

Cuando conseguir el suministro de energía eléctrica a través de la red pública es demasiado costoso, las instalaciones fotovoltaicas ofrecen la alternativa más limpia y la más económica ya que se nutren de la energía solar. La energía solar fotovoltaica facilita tener corriente eléctrica en zonas recónditas o alejadas de las líneas eléctricas, por ello la instalación aislada es la solución ideal.

La principal característica de una instalación fotovoltaica autónoma es el sistema de acumulación con el fin de poder almacenar la energía recogida. Además del acumulador intervienen distintos elementos como el inversor/cargador (que transforma la energía continua en alterna), un regulador o 2º inversor (que será la conexión a red para un consumo directo, evitando así un sobreuso del sistema de acumuladores)

Con el propósito de poder consumir la energía producida por el Sol durante cualquier momento del día o de la noche, la energía producida se acumula en baterías. (text del dibuix a castellà)

Son instalaciones totalmente autónomas de la red, cuyo sistema de funcionamiento consta de inversores/cargadores conectados al sistema de baterías, con la función de transformar la corriente continua en corriente alterna para el consumo y que, al mismo tiempo, tendrán la capacidad de cargar las baterías con la electricidad sobrante de los paneles solares y del grupo electrógeno.

Al tratarse de instalaciones aisladas de la red (sin conexión a la red eléctrica) la normativa aplicable es la indicada en la ITC40 del reglamento de baja tensión.

APLICACIONES PARA LAS INSTALCIONES AISLADAS

    • Electrificación rural
    • Señalización pública
    • Aplicaciones grandes instalaciones
    • Viviendas alejadas de la red eléctrica